JUAN CRISÓSTOMO SERRANO PINTA SUS AÑORANZAS

Autodidacta, también trabaja la talla artesanal de la madera.
Su estilo bordea entre lo ingenuo y surrealista.

JUAN CRISÓSTOMO SERRANO (4)

Sus pinturas están pobladas de originalidad

Por Juan Carrasco

La vida le regaló desde muy temprana edad el don de escuchar los colores y las formas de la naturaleza, para interpretarlos y volcarlos casi sobre cualquier materia. A los 14 años le dijo a su padre que quería pintar, a lo que este le contestó “bueno, sí, pero tiene que aplicarse a la letra también”, refiriéndose a la escuela.

Nativo de estas tierras luciteñas, Juan Crisóstomo Serrano, de 70 años de edad, casado desde hace más de 30 años y con dos hijos, llegó a ser pintor de sentimiento. “Nunca estudié pintura en alguna academia, y lo que aprendí lo hice investigando por mi cuenta, mirando los libros de historia del arte”, expresa. Poco a poco su mente se fue inundando de cierta técnica propia, una mezcla de subjetividad, surrealismo e ingenuidad. Es entonces cuando se dedica con pasión a crear cuadros que expresan la nostalgia de otros tiempos, lo festivo y lo tradicional, traducidos en pinceladas cuidadosamente distribuidas por la superficie del soporte. “Algunas personas han querido comprarme los cuadros más viejos, pero no los vendo porque siento mucho apego hacia ellos. Yo digo que de aquí en adelante los que pinte sí los venderé”, comenta.

"Cerebro de Plata"

“Cerebro de Plata”

JUAN CRISÓSTOMO SERRANO (6)

“Mapa de Oro”

Cuando pudo empezar a trabajar en una empresa, a los 19 años, lo hizo en un taller donde fabricaban piezas de madera tallada. “A partir de allí comencé a interesarme por la talla sencilla de la madera y la piedra, en miniatura”, señala, afirmando que cuando se dispone a delinear la forma de estas materias es porque “me hablan y me dicen en qué figura quieren que las transforme”.

JUAN CRISÓSTOMO SERRANO (1)

Juan Crisóstomo Serrano junto a algunas de sus piezas artesanales

A partir de ese momento sus obras pictóricas fueron bañadas de un estilo surreal, más como el armado de disímiles piezas mecánicas y humanoides que como un cuadro realista. Nacen entonces sus obras Cerebro de Plata, Mapa de Oro y El Primitivo, las cuales tienen reminiscencias de Picasso, Braque, Gris, Miró y el venezolano Bárbaro Rivas. “Cuando pinto este tipo de cuadros es como si estuviera armando una máquina de verdad, colocando piezas y atornillándolas”, revela.

"El Primitivo"

“El Primitivo”

A finales de los años 70 y comienzo de los 80, este artista pudo exponer las obras que producía en su propia casa, en Santa Rita. Participó por entonces en una exposición en la Casa Cultural Juan España, de Santa Teresa, junto a otros artistas, y en 1982 sus cuadros formaron parte del II Salón Municipal de Pintura, invitado por el ya fallecido profesor Julio Escobar -quien fue director durante años de la Escuela Municipal de Artes Plásticas “Don Rafael Monasterios”- organizador del evento. “El profesor Escobar me invitó porque pensaba que mis cuadros, a pesar de no salir de manos de un ‘académico’, tenían técnica”, dijo.

Cabe destacar que este artista es hermano del reconocido arpisto luciteño Julio Serrano, intérprete del joropo tuyero, por lo cual parte de su obra la ha dedicado también a la música. “Yo mismo fabrico las maracas y algunos instrumentos de mi propia invención. Cuando se arma una fiesta y hay joropo, ahí estoy yo también dándole a los capachos”, expresa festivo.

Recientemente este artista local fue declarado, junto a su hermano y otros cultores de la región, Patrimonio Viviente del Estado Miranda, por lo cual dice sentirse agradecido.

“La pintura me ayuda a relajarme, me hace recordar aquellos tiempos pasados, donde uno vivía y se divertía sanamente”, expresa nostálgico. Los colores le transportan a un mundo de ensueño, donde las figuras, las formas y los colores son los principales protagonistas de su vida.

Muy religioso

El entrevistado, portando la vestimenta y los símbolos del promesero de los Diablos Danzantes. San Francisco de Yare, 2010

El entrevistado, portando la vestimenta y los símbolos del promesero de los Diablos Danzantes. San Francisco de Yare, 2010

Juan Crisóstomo Serrano se considera una persona muy religiosa. Y eso es posible constatarlo la víspera de Corpus Christi, cuando se dedica a bailar como promesero de los Diablos Danzantes de Yare. “Me hice diablo danzante durante una época muy mala en la casa, cuando nos agobiaban los problemas de todo tipo”, comenta. Quince días antes de las fiestas le dijo a su esposa “me haré diablo, pero bueno”. “Compré mis implementos de danzante, hice las maracas yo mismo y me inscribí en la cofradía para hacer la promesa al Santísimo y el día de las fiestas dancé… a partir de ese momento los problemas fueron mermando”, afirmó el artista.

El administrador de este blog, junto al entrevistado. En el pueblo de San Francisco de Yare, durante las fiestas de Corpus Christi 2010

El administrador de este blog, junto al entrevistado. En el pueblo de San Francisco de Yare, durante las fiestas de Corpus Christi 2010

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